
Al ritmo de la dulzaina y el tamboril, las diferentes entidades y asociaciones participantes reclamaron revisar las políticas de migración desde una perspectiva de género, realizar campañas de sensibilización para prevenir actitudes de xenofobia y racismo, elaborar planes de seguimiento para estas féminas, así como facilitar su participación en los diferentes ámbitos de decisión. Estas peticiones fueron destacadas durante la lectura del manifiesto, que corrió a cargo de la venezolana Esmeralda Vadillo Campos.
Mauri García, portavoz de la coordinadora, explicó que la situación de estas mujeres inmigrantes se agrava aún más cuando carecen de permiso de residencia, ya que eso les condena a la economía sumergida, lo que les puede llevar a ser víctimas de la explotación sexual o laboral en manos de empresarios sin escrúpulos. Lo que algunos denominan «un estado de esclavitud moderna».
«Es el colectivo que más discriminado está y que, por regla general, el que se ocupa de servicios que no quieren las nacionales, como dedicarse al cuidado de los mayores», explicó Mauri García, quien añadió que aunque en los últimos años se ha avanzado en la igualdad de derechos y oportunidades, aún queda mucho trabajo por hacer.
Además de la pancarta que abría la marcha, otros colectivos portaban otros lemas como 'Iguales en la crisis, iguales en la lucha', 'La revolución será feminista o no será' o 'Por la prevención de riesgos patriarcales'. En la manifestación estuvieron presentes, entre otros, el secretario de CC. OO., Ángel Hernández, el presidente del Grupo Municipal Socialista, Óscar Puente y el coordinador regional de IU, José María González.
Por la mañana el salón de recepciones del Ayuntamiento de Valladolid colgó el cartel de completo en el acto de conmemoración del Día de la Mujer, que estuvo presidido por el alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, acompañado del subdelegado del Gobierno, Cecilio Vadillo y la concejala de Bienestar Social, Rosa Hernández. Fue la filóloga y directora del Instituto de Educación Secundaria Leopoldo Cano, Eva Álvarez de Eulate, la encargada de leer el manifiesto, que dedicó casi en su integridad al poder de la educación para consolidar la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres.
Cargos directivos
La profesora reconoció que el acceso a la educación se ha igualado en la enseñanza obligatoria, en la superior y en la universitaria, pero no así las oportunidades de trabajo, ni los salarios, ni tampoco la proporcionalidad necesaria de mujeres en cargos directivos o en puestos de decisión. «Existe una tendencia a creer que ya está todo conseguido, a decir que se está harto del tema... Por lo que debemos actual en el ámbito educativo para fomentar acciones que promuevan la igualdad, porque todavía es necesario», subrayó la directora del instituto, quien instó a profesorado, familias e instituciones a que fomenten este patrón de convivencia.
Álvarez de Eulate abogó «por armar a nuestras alumnas de las competencias necesarias para conocer sus propios derechos, para identificar situaciones de desigualdad y para apoyarse mutuamente en las reivindicaciones». También dio un toque a los hombres, a los que pidió que se impliquen en tareas domésticas y en la educación de sus hijos.
Durante el acto se entregaron varios premios. La empresa Gestiona S. L. recibió el galardón por su sensibilidad en igualdad de oportunidades, mientras que la asturiana Josefa Álvarez Mesa se alzó con el primer premio de relatos por su obra 'Elisia', dedicada al drama de las jóvenes que mueren brutalmente asesinas en Ciudad Juárez (México).