
Josue Dione, director de la Seguridad Alimentaria y Desarrollo Sostenible de la Comisión Económica para África (ECA) de Naciones Unidas, ha dicho que el hambre se mantiene en África pese a los 3.000 millones de dólares en ayudas y los 33.000 millones en importaciones de alimentos en el continente, que deberían haberse destinado a la producción local.
La producción obtenida con ese dinero se podría haber dedicado al comercio regional y global, y haber contribuido a la reducción de la pobreza y la mejora de la situación de África en la economía mundial.
La agricultura, base de la economía africana
África tiene un considerable potencial agrícola sin explotar debido a problemas estructurales y la falta de industrias de procesamiento que den valor añadido a sus productos, por lo que es poco competitiva en este sector, afirma el representante de ECA.
Según Dione, para combatir el hambre y la pobreza de África debe mejorarse la productividad y eficiencia en la agricultura para generar un crecimiento económico de amplia base.