Archivo por meses: noviembre 2021

Caritas Diocesana de Valladolid dice no a la violencia machista

El día 25 de noviembre es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Como en años anteriores, Cáritas se suma a esta iniciativa y llama la atención sobre una realidad que persiste en nuestros días y en nuestros entornos más cercanos.

Son diversas las iniciativas que desde diferentes ámbitos en nuestro país vienen concienciando y procurando la erradicación de las conductas violentas hacia las mujeres desde hace tiempo. Sin duda, están teniendo efecto positivo en una mayor sensibilización social y han colaborado a que los malos tratos no queden permanentemente silenciados en los espacios privados de los hogares. No obstante, corremos el riesgo de acostumbramos a oírlo y llegar a banalizar estas conductas.

En lo que llevamos de año han sido 37 las mujeres asesinadas en España a manos de sus maridos, exmaridos o parejas, 5 niños y otros 24 han quedado huérfanos. Además de las víctimas mortales, que representan la punta del iceberg de esta lacra, hay mucho sufrimiento silencioso en las mujeres que padecen la violencia machista y unas consecuencias emocionales graves en los niños y jóvenes que conviven con el maltrato hacia sus madres en y que les generarán secuelas que arrastrarán de por vida.

Esta violencia se manifiesta de diferentes formas, con agresiones físicas, sexuales, con amenazas, humillaciones e insultos, con chantajes, con privaciones económicas y materiales, y con conductas de control y acoso a través de las redes sociales que son ya habituales entre los jóvenes.  De cualquier manera,  subyace siempre un abuso emocional que tiene un fuerte impacto en la afectividad y autoestima de las personas.

Otra de las consecuencias que siempre está presente es el aislamiento de la mujer, que junto con sentimientos de culpabilidad y de vergüenza dificultan su recuperación. Trascurre una media de 8 años hasta que una mujer verbaliza la situación que padece y es capaz de tomar decisiones.

Se dispone actualmente de medidas sociales y económicas que tienen como finalidad apoyar a estas mujeres y a sus hijos en las salidas de esos contextos de violencia y recuperarse psicológica y socialmente, pero aún queda mucho por avanzar en ámbitos como la atención específica a los menores, la prevención y la sensibilización, entre otros.

En las personas que acompañamos desde Cáritas se añaden otras problemáticas que colocan a estas mujeres en situaciones de doble marginación: pobreza económica, violencia en sus familias de origen hacia sus propias madres o hacia ellas, escasa formación para el empleo, o bien débiles relaciones sociales y familiares que les apoyen.

Doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos.” Exhortación Apostólica. Evangelii Gaudium.2013

Como cristianos no podemos mirar hacia otro lado, estamos llamados a no tolerar ningún tipo de violencia, pues menoscaba la dignidad y el pleno desarrollo de las mujeres. Es importante que tengamos una actitud atenta para detectar esas situaciones, que nos comprometamos con la sensibilización en nuestro entorno más cercano y escuchemos el sufrimiento de las mujeres y los niños con una actitud acogedora y comprensiva.

La clave para superar este problema no puede ser otra que desarrollar buenos tratos en las relaciones interpersonales. Las relaciones con nuestros familiares, de pareja, dentro y fuera de nuestros hogares deben estar basadas en el  respeto a la dignidad de cada persona y apartadas de cualquier manifestación de violencia o menosprecio.  

Pienso en el amor enfermo que se transforma en violencia y cuántas mujeres son víctimas hoy en día de violencia. Esto no es amor. Amar como nos ama el Señor quiere decir apreciar a la persona que está a nuestro lado y respetar su libertad. Amarla como es, gratuitamente”.  Papa Francisco. Rezo del Regina Coeli del 9 de mayo de 2021.

Cáritas Diocesana de Valladolid celebrará una Vigilia de Oración por todas las víctimas de violencia machista que se celebrará el viernes 26 de noviembre a las 20:00 horas en la Iglesia de El Salvador y a la que invitamos a participar como gesto de solidaridad.

V Jornada Mundial de los Pobres

«A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7)

“Porque pobres siempre tendréis con vosotros” (Mc 14,7a). Con este lema, el Papa nos introduce a celebrar la V Jornada Mundial de los Pobres. Estas palabras son la respuesta de Jesús a los reproches que recibe aquella mujer de Betania, que amorosamente lo acaba de ungir la cabeza, con un gesto que la revela como única que es capaz de reconocer a Jesús en su verdadera condición: ¡es el Kyrios (Señor)!

No se debe entender el lema de esta jornada en un sentido fatalista, como si la existencia de pobres entre nosotros formara parte del designio de Dios. Al contrario, hay que acogerlo como una llamada personal a la conversión, ante la falta de reconocimiento que existe aún hoy en nuestro mundo de la presencia del Señor Jesús. Los comensales de aquella comida en Betania, a diferencia de la mujer, son incapaces de darse cuenta de lo que supone la irrupción del señorío de Jesús en la vida. Por eso, las palabras de Jesús tienen un halo de profecía: mientras no os convirtáis al reino de Dios, siempre habrá pobres entre vosotros. Sin embargo, en la frase que sigue, la pedagogía divina, como siempre marca el camino de la iglesia y deja abierta la puerta a la esperanza: “y hacerles bien podréis, siempre que queráis” (Mc 14,7b). Como dice el Papa en su mensaje, la posibilidad de prestar nuestra voz a los pobres, de ser sus amigos, de escucharlos, de interpretarlos, de recoger su sabiduría, de buscar efectivamente su bien, nos acerca al evangelio y actúa la presencia del reinado de Dios en nuestra sociedad.

Una constante del Papa en estas jornadas es subrayar la necesidad de ser una iglesia inclusiva, en donde los pobres siempre ocupen el centro. Las personas que sufren la pobreza, en cualquiera de sus manifestaciones, no son, primeramente, personas con un déficit de “bienestar”, con unas carencias que les impiden integrarse plenamente en el tejido social de nuestro mundo. Los pobres son ante todo un signo profético que nos interpela como creyentes a denunciar un mundo dañado por el pecado y manipulado por unas fuerzas que no ponen a las personas en el centro de sus intereses; son aquellos que nos llaman a vivir con mayor autenticidad el evangelio que nos recuerda que tenemos que hacernos pobres para conseguir la dicha del reino de Dios (Mt 5,3); son la presencia de Cristo pobre que se pone en nuestras manos para hacernos partícipes de su amor a través del servicio.

La pandemia sigue tocando a las puertas de millones de personas y, cuando no trae consigo el sufrimiento y la muerte, es de todas maneras portadora de pobreza. Los pobres han aumentado desproporcionadamente y, por desgracia, seguirán aumentando en los próximos meses. Algunos países, a causa de la pandemia, están sufriendo gravísimas consecuencias, de modo que las personas más vulnerables están privadas de los bienes de primera necesidad. La solidaridad social y la generosidad de la que muchas personas son capaces, gracias a Dios, unidas a proyectos de promoción humana a largo plazo, están aportando y aportarán una contribución muy importante en esta coyuntura.

La jornada de este año tiene la peculiaridad y es que está enmarcada por la llamada a ser una iglesia sinodal: una iglesia que camina junta, con los pobres en su seno, siguiendo las huellas del Señor. Esta feliz coincidencia nos recuerda la necesidad de cultivar la acogida y la escucha de los hermanos más pobres, cuya circunstancia nos interroga en nuestro ser iglesia. Esta jornada es una nueva oportunidad para que la voz de aquellos que sufren la exclusión nos dé pistas de cómo ser una iglesia que está más a su servicio ypara dejar que el encuentrocon personas en condición de pobreza nos provoque e interrogue, cuestione nuestro estilo de vida y no nos deje indiferentes.

Desde Cáritas os animamos a que, como nos exhorta el Papa, seamos creativos para habilitar espacios humanos que hagan posible la participación de los pobres en este camino sinodal que pasa necesariamente por incorporarlos a la vida de fe de nuestras comunidades. Estamos llamados a ser una Iglesia en salida, el pueblo de Dios que busca a los pobres allá donde estén y les lleva la presencia del Resucitado, quien siendo rico se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza (2 Cor 8,9).