Archivo de la categoría: Intervención social

Dar y recibir

Testimonio de vida

Hola!

Somos una familia monoparental (madre e hija) y recibimos la ayuda de la Junta de Castilla y León ya que mi madre no puede trabajar por motivos de salud (lumbalgia crónica). También recibimos ayuda de Cáritas y estamos agradecidas por toda la ayuda que nos brindan, y más en estos tiempos de la pandemia que es donde más se agradece esta ayuda.

Nosotras no tenemos familia en Valladolid, pero tenemos una vecina que la queremos como si lo fuese. Ella vive sola y enviudó hace poco y siempre nos ayudamos mutuamente, con esta situación que estamos pasando, nos ayudamos aún más. Por ejemplo, si yo preparo algún postre, le compartimos una porción; y así lo hacemos cada vez que podemos. Además le llamamos por teléfono todos los días para ver cómo se encuentra en esta situación tan peculiar, que es nueva para todos, así nos apoyamos mutuamente y charlamos de todo un poco, porque no podemos bajar a verla. Esperamos que pronto podamos vernos cara a cara.

También otras ocasiones (antes de la pandemia) bajábamos a su piso y le hacíamos compañía por la tarde tomándonos algo, para que no se sintiera sola.

Nuestra experiencia en la pandemia nos ha ayudado a reflexionar, ahora aprecias lo más insignificante, como salir a la calle (Cáritas nos proporcionó mascarillas para salir), por ejemplo, yo que iba al colegio ya echas de menos el colegio y ver a tus amigas y compañeros, pero sabemos que,  después de que todo pase, no va a ser igual.

El apoyo y la solidaridad de Cáritas han sido de gran ayuda, en diversos aspectos.

Hemos aprendido a compartir con los que más lo necesitan, a valorar lo que tienes, sea mucho o poco,  a dar gracias a Dios (sobretodo) por otro día, y darte cuenta de cuáles son las personas que te ayudan o te apoyan cuando más lo necesitas, como Cáritas.

Hemos relatado nuestra experiencia con Cáritas y la ayuda que otras personas nos han proporcionado.

Muchas gracias

La experiencia de Julia

Apoyo Escolar en la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar

Soy Julia y tengo veinte años. Estudio Español e Inglés para ser profesora en el futuro.

Este año he estado haciendo un semestre de Erasmus en Valladolid, estudiando en la Universidad de Valladolid. Me enteré del “Proyecto Águila” en la iglesia. Un domingo de septiembre, mis compañeras de piso y yo fuimos a misa y después nos habló una mujer, preguntando si queríamos apoyar el proyecto. Nos pareció una gran idea y por eso decidimos participar. Para mí era una posibilidad para establecer contactos nuevos, para integrarme en el barrio, para tener una tarea con sentido, para ganar experiencia de enseñanza y para practicar más mi español.

El primer contacto con los otros voluntarios fue antes del curso. Era la primera reunión de organización en octubre. Hubo un caluroso recibimiento con bizcocho y café, pudimos conocer a todos los otros voluntarios y además pudimos ver como se organizaba y estructuraba todo. Los otros estaban muy interesados en nosotras y nos incluyeron desde el primer momento. Nos sentíamos como parte del grupo, aunque éramos mucho más jóvenes que el resto del grupo.

El primer día estaba muy nerviosa, pero al conocer a mi grupo y a las otras voluntarias con las que trabajaba, Marta y Amparo, ya se me disiparon los nervios. En mi grupo trabajamos con tres chicas y un chico, que no podrían ser más diferentes. Unos son capaces de trabajar sin ayuda y solo se tiene que revisar sus respuestas, pero con otros se tiene que hacer todos los pasos juntos.

Pero el contacto con los otros voluntarios no solo era durante las clases. Una de ellas me invitó a visitar a su familia y pasar un fin de semana en el campo – ¡una experiencia inolvidable y fantástica!. Si tenía preguntas lingüísticas o culturales podía preguntarles a ellos, que siempre me explicaban la lengua española y me ayudaron a entender el mundo hispanohablante.

En el apoyo escolar nos quedamos dos veces a la semana, durante dos horas ayudando a chic@s en situaciones de vulnerabilidad socioeducativa a hacer sus deberes y a estudiar, pero también les mostramos como se trabaja, además de aprender métodos para estudiar.

Para resumir mi experiencia en el Apoyo Escolar, puedo decir que he conocido a gente muy amable que me acogieron desde el primer momento y que son muy comprometidas con su trabajo, que se quedan después de la clase para acabar los deberes, que hablan con los padres y participan en las reuniones de voluntarios.

Además, he aprendido tener más paciencia, a ser más sensible con los niños y su humor y también a cuidar de sus habilidades. Por último, mi español: mi nivel del español ha mejorado rápidamente trabajando con los niñ@s. Ellos son muy sinceros y me dan a entender directamente si me expreso de manera incomprensible. El contacto regular me ayudó muchísimo y me dio mucha confianza en mi misma y mis habilidades lingüísticas.

Cuando la experiencia se vuelve acción de gracias

Carta de una voluntaria del Proyecto «San José»

Hola familia,

Formaba (y formo) parte del voluntariado de Cáritas en la Unidad Pastoral Dulce Nombre-Milagrosa, cuando iba a dar comienzo el Proyecto San José, me propusieron unirme en las tareas de voluntariado, no lo dudé, me parecía una experiencia muy bonita, dadas las circunstancias que empezamos a vivir a partir del día 15 de marzo por el Covid 19.

El Seminario de Valladolid se convirtió en el hogar de 16 personas sin recursos. En todo momento el trato con todos fue muy bueno, el hablar con ellos, llevarles siempre una sonrisa, animarles para que no se vieran mermadas sus fuerzas para seguir adelante, etc.

Poco a poco fueron entrando en mi vida y sobre todo en mi corazón… la historia de cada uno de ellos era una luz que se encendía y me daba cada vez más ganas de ayudar, sobre todo y muy importante que sintieran que éramos una familia, cada miembro de ella con una misión que cumplir.

El pasado sábado día 27 de junio nuestro obispo auxiliar D. Luis Argüello celebró un encuentro como broche al Proyecto San José, oficiando la Eucaristía y después compartimos un pequeño ágape con todos los que hemos sido parte de todo ello.

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Ante la crisis, más comunidad

Cáritas invita a responder a los grandes retos que tenemos por delante dibujando en común nuevos escenarios de vida y posibilidad para todos

El domingo 14 de junio, Cáritas celebra el Día de la Caridad con motivo de la Festividad del Corpus Christi. Es la fecha en la que presenta públicamente su actividad durante el último año. En esta ocasión, esta presentación está claramente condicionada por la crisis generada a consecuencia de la pandemia de la COVID-19.

Como indica D. Ricardo Blázquez, Cardenal Arzobispo de Valladolid, en su saludo en la memoria que Cáritas hace pública, «cuando pase la crisis sanitaria habrá que continuar acompañando a muchas personas que la crisis ha agravado su situación», pero a esa labor se añade el estar atentos a quienes «se han visto afligidos por los efectos de esta pandemia». Con todos, la Iglesia de Valladolid, a través de su entidad para la acción caritativo y social, Cáritas, desea «compartir el camino y la esperanza» en palabras del prelado.

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Ganas de aprender

El confinamiento ha dado mucho de sí. Algunos han encontrado una afición dormida, otros se han atrevido con la repostería, muchos han apostado por coger los pinceles y sacar su vena artística y bastantes han optado por ponerse en forma para salir de la cuarentena mejor que nunca. Desde «Nueva Esperanza» se ha decidido dedicar parte de ese tiempo a enseñar a coser.

Coser, esa práctica olvidada que nuestras mayores adoran y que nuestras jóvenes desconocen, pero que con tan sólo ganas e interés puede resultar una actividad de lo más interesante y gratificante.

Las mujeres que viven en la casa han mostrado un gran interés por la actividad, por cómo funciona la máquina, por cómo se cortan las telas, por cómo se enhebra una aguja…

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