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Lo grande de las cosas sencillas

Testimonio de vida

Hola!

Aquí voy a dejar unas letras las cuales espero alguien lea.

Bueno, podría decir a todos que lean esto lo grande de las cosas tan sencillas: cómo te pueden cambiar tu vida para bien.

Soy una mujer de 40 años, aún no creo los que tengo, pues el tiempo va pasando. Pues vuelvo la vista hacia atrás y tengo un largo camino no siempre fácil, más bien lo contrario.

Yo soy de un pueblo de Valladolid, lo cual ya siendo muy joven, mis padres me pudieron traer a estudiar peluquería. Hoy voy a tirar de recuerdos que me hacen llorar, lo cual no eres menos por ello. Pues muchas veces las emociones son así.

Pues la vida en sí es una putada, pero hay que vivirla, no vale tapar los ojos y ya. Porque luego te va a llegar otra situación la cual si la vas dejando, luego es peor para poder superarlas. Pues el pasado siempre es pasado, el presente, doy gracias que estoy aquí escribiéndolo, y el futuro es incierto.

Bueno con tan solo 18 años me metí en un mundo donde parece que tienes amigos… pero qué va. Soló es tanto tienes, tanto vales. Yo en esos momentos conocí al mejor amigo (el cual era el peor: la droga) y bueno no es fácil, pues el que diga lo contrario se miente así mismo.

Por suerte o desgracia la vida me golpeó tan fuerte, hasta el punto de pensar no querer vivir, pues no sabes cómo y tú misma te vas apartando de todo, a la vez que pierdes todo: familia, dinero… en definitiva, a ti misma.

Gracias a sacar fuerzas no sé de dónde pero las tuve, marché a vivir fuera, nada menos que a Barcelona, donde me tiré 15 años trabajando. Allí dejé el vicio y la enfermedad de la dependencia a las sustancias.

Por otro lado, no hace mucho más de 6 años me moría, así según suena, pues ese día lo tengo grabado a fuego. Pues tenía cáncer de pulmón y me daban dos meses de vida; pero bueno aquí sigo escribiendo. El camino no fue nada fácil, al contrario, muy duro. Quimioterapias, ver cómo te quedas sin pelo, sin uñas, y para más en un año y medio sin boca. Ver cómo se fueron cayendo mis dientes según comía, lo cual a día de hoy ando sin boca pues no puedo pagar ponerla, ya que no hay dinero y menos a día de hoy.

En mi vida nada del camino fue fácil, más bien todo lo contrario. Hace ya más de seis años, conocí a la persona que hoy en día es mi pareja. La cual también tiene su pasado y no fue fácil. Con él conocí el verdadero amor, el cual no conocía, me quiere tal y como soy sin nada a cambio, cosa que toda gente hasta el momento había conocido siempre estaban por algo (eso sí, di que no tienes dinero y haces magia) pues desaparecían todos.

Desde los 18 años conozco una gran organización llamada y conocida por todos, que es Cáritas, en aquellos momentos algo tan simple como desayunar o tener higiene, lo hacen posible voluntarios que sólo con que tú estés bien les sobra. Allí, conocí en sus años a una bella persona. Se llama Alberto Moro, al cual tengo que agradecerle mucho. Pues aquellos años cuando yo lo conocí, era cuando estaba metida en el mundo de las drogas. Hoy en día y después de esa larga guerra que gane, tanto en las drogas como luego con el cáncer.

Todo eso me ha dejado secuelas, tales como, ser agorafóbica con posible fobia social, lo cual limita mucho mi vida, tanto a mí que cada vez que tengo que salir a la calle es una aventura en sí, pues me dan ataques de pánico y también condiciona la vida de mi pareja. Él estaba trabajando, pero cayó de baja. Y ha estado año y medio y aún sigue, pero lleva ya seis meses sin poder cobrar pues tiene que subir el grado de minusvalía al 65 %, ya que, por su psiquiatra y los informes de la misma, no puede trabajar ni física ni psicológicamente, no está apto para trabajar. Ahora no cobra nada, por lo cual se pueden hacer una idea de nuestra situación.

Ya que tenemos que subsistir con mi pensión que tengo por la agorafobia de 627 euros. De los cuales 450 son para la renta de la casa incluidos los gastos de luz y agua. Con lo cual nos queda para vivir los 160 euros restantes. Por lo cual nos vemos pidiendo ayudas de alimentos para poder comer el mes.

Motivo este que me hace ponerme otra vez en contacto con Cáritas, al no poder pagar las medicaciones que nos son necesarias cada día. Pues si la realidad ya es difícil, llegó el covid_19 el cual nos limitó a poder seguir moviendo la pensión de mi pareja. Y gracias a ponerme en contacto de nuevo, como digo con Cáritas. Imagínense sin conocerme de nada, pude desahogarme con una persona, que sin tener más que lo que le cuento por teléfono, me dijo, tranquila. Haz esto, vete a esta farmacia y allí te darán lo que necesites. Con lo cual mi pareja y yo, fuimos y solo con dar nuestros nombres nos facilitaron todos los medicamentos que tenemos que tomar.

 Ya no sólo eso, pues desde Cáritas también en esos momentos me proporcionó la forma de poderme realizar la prueba del covid_19. Todo esto en unos momentos donde la prueba para poder realizar tenía que ser desde un coche cual para mí era inviable. Pues no solo nos ayudaron buscando un taxi para que me llevara y me trajera, sino que Cáritas corrió con lo gastos (aprovecho para agradecer al taxista que me mandó en esos momentos en los cuales no cualquier taxi lo hacía) de no haber sido por Cáritas yo y mi pareja a día de hoy no tendríamos nuestra medicación y, gracias a ellos, yo pude realizar esa prueba tan importante para mí, al ser persona de alto riesgo…. Uff ahora es fácil decirlo, pero está siendo muy muy difícil y duro.

Este mes otra vez tengo que agradecer de nuevo el que volvemos a tener nuestras medicinas gracias a Cáritas y a la persona que me atendió a la cual no conocemos más que por teléfono. Pero tenemos unas ganas enormes de poder agradecerle todo esto en persona, y agradecer a que siempre está ahí cuando peor lo estamos pasando, y a Cáritas pues como decía esto sin ellos no hubiera podido llevarse a cabo.

A quien lea esto y tenga la suerte de conocer esta organización, es para decirles mil veces gracias por lo que hacéis por nosotros y tantas personas que se encuentren así. Así que, mil gracias un beso muy grande.

Atentamente M y C.

PD: Es complicado resumir dos vidas en tan poco espacio, más cuando son dos vidas como las nuestras.

Dar y recibir

Testimonio de vida

Hola!

Somos una familia monoparental (madre e hija) y recibimos la ayuda de la Junta de Castilla y León ya que mi madre no puede trabajar por motivos de salud (lumbalgia crónica). También recibimos ayuda de Cáritas y estamos agradecidas por toda la ayuda que nos brindan, y más en estos tiempos de la pandemia que es donde más se agradece esta ayuda.

Nosotras no tenemos familia en Valladolid, pero tenemos una vecina que la queremos como si lo fuese. Ella vive sola y enviudó hace poco y siempre nos ayudamos mutuamente, con esta situación que estamos pasando, nos ayudamos aún más. Por ejemplo, si yo preparo algún postre, le compartimos una porción; y así lo hacemos cada vez que podemos. Además le llamamos por teléfono todos los días para ver cómo se encuentra en esta situación tan peculiar, que es nueva para todos, así nos apoyamos mutuamente y charlamos de todo un poco, porque no podemos bajar a verla. Esperamos que pronto podamos vernos cara a cara.

También otras ocasiones (antes de la pandemia) bajábamos a su piso y le hacíamos compañía por la tarde tomándonos algo, para que no se sintiera sola.

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Cuando la experiencia se vuelve acción de gracias

Carta de una voluntaria del Proyecto «San José»

Hola familia,

Formaba (y formo) parte del voluntariado de Cáritas en la Unidad Pastoral Dulce Nombre-Milagrosa, cuando iba a dar comienzo el Proyecto San José, me propusieron unirme en las tareas de voluntariado, no lo dudé, me parecía una experiencia muy bonita, dadas las circunstancias que empezamos a vivir a partir del día 15 de marzo por el Covid 19.

El Seminario de Valladolid se convirtió en el hogar de 16 personas sin recursos. En todo momento el trato con todos fue muy bueno, el hablar con ellos, llevarles siempre una sonrisa, animarles para que no se vieran mermadas sus fuerzas para seguir adelante, etc.

Poco a poco fueron entrando en mi vida y sobre todo en mi corazón… la historia de cada uno de ellos era una luz que se encendía y me daba cada vez más ganas de ayudar, sobre todo y muy importante que sintieran que éramos una familia, cada miembro de ella con una misión que cumplir.

El pasado sábado día 27 de junio nuestro obispo auxiliar D. Luis Argüello celebró un encuentro como broche al Proyecto San José, oficiando la Eucaristía y después compartimos un pequeño ágape con todos los que hemos sido parte de todo ello.

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Ganas de aprender

El confinamiento ha dado mucho de sí. Algunos han encontrado una afición dormida, otros se han atrevido con la repostería, muchos han apostado por coger los pinceles y sacar su vena artística y bastantes han optado por ponerse en forma para salir de la cuarentena mejor que nunca. Desde «Nueva Esperanza» se ha decidido dedicar parte de ese tiempo a enseñar a coser.

Coser, esa práctica olvidada que nuestras mayores adoran y que nuestras jóvenes desconocen, pero que con tan sólo ganas e interés puede resultar una actividad de lo más interesante y gratificante.

Las mujeres que viven en la casa han mostrado un gran interés por la actividad, por cómo funciona la máquina, por cómo se cortan las telas, por cómo se enhebra una aguja…

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La historia de Reina

El lunes 25 de mayo ha sido un día especial para el «Programa de personas sin hogar» de Cáritas Diocesana de Valladolid y para el proyecto San José.

Queen, como la encanta que la llamen, ha entrado en una residencia de la provincia, después de aparecer en nuestra vida allá por el mes octubre, vivir en un banco, y pasar una cuarentena a nuestro lado… la hemos acompañado a su nueva casa.

Durante meses, la ayudábamos con cosas básicas de higiene, alimentación, estar con nosotros, y fue así como pasó a ser una más…

Pero nuestro equipo quería más para ella… y poco a poco se fueron dando pasos, tramitando recursos, aproximándonos más a ella, a su realidad, a su persona.

Y llegó el Covid-19, días de tensión, de ver que pasaba, y María seguía a nuestro lado en esta carrera de obstáculos.

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